Esta foto es de un sábado atípico del mes de Julio a las cuatro de la tarde, en el que granizaba y granizaba para sorpresa de todos. Después de un verano extracorto, llega el invierno de golpe.

¿¿A quién le puede gustar el frío?? Sales y entras de los sitios corriendo para no coger frío que acarree una gripe de la cual no te libras en tres semanas, en la que llevas pañuelos de papel por toda tu vestimenta. Y eso si no eres de las personas que cogen anginas, eso que te hace que no puedas comer algo sólido en una semana y cuando bebes agua parece que te estés tragando piedras, todo acompañado de una febrada que hace que no te puedas ni levantar de la cama. Y qué decir del vestuario: calcetines, cuanto más gordos mejor; zapatos, yo opto por las botas porque así tienes las piernas un poco más abrigadas; suéters o jerseys super gordos con los que no te puedes ni mover, pero que te resguardan del frío; pañuelos o bufandas en el cuello, y abrigos que no suelen quedar bien, pero que hacen que no cojas una pulmonía. Es horrible verstirse en invierno.
Y aquí estamos ya todos malos a base de antibióticos y ventolín, así que puedo decir que el invierno, aunque recibamos la visita de Papanoel y los Reyes Magos, es un asco.
100% de acuerdo.
ResponderEliminarahora: no se qué deben pensar de ésto los nórdicos... puede que el asco para ellos sea el verano mediterráneo, donde no se deja de sudar de día y de noche.
Pero prima, sudar es sano, además de quemar calorías te puedes refrescar en una terrazita, y darte un baño en la piscina, eso es la gloria!! El sol es alegría, yo desde luego que jamás me iría a un país nórdico!!
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